CUANDO GAR??A

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Lo primero que hizo fue rebautizarse.<o:p></o:p>


Es lógico, acababa de nacer y necesitaba un nombre ¿Y dónde buscar un nombre para sí misma?. No había literatura al respecto, no sabía por dónde empezar. Buscó directamente dentro de los armarios… allí estaban, debajo de un montón de cosas apiladas, guardaditos en bolsas herméticas cubiertas por el polvo del olvido varios nombres de esos que había guardado en algún momento de su vida porque le gustaron, porque le traían buenos recuerdos o ¡vaya usted a saber!. Fue abriéndolos uno a uno…primero se probó el de “Pizca”, le quedaba estrecho, olía a moho, y estaba algo raído: “Pizca no… no sea que se confundan y me llamen bizca”, después se fue y buscó en una bolsa enorme que contenía un montón de nombres elegidos entre los mitos griegos, en el Olímpo: y empezó a probárselos: Aracne…, no le gustaba porque el tejido era demasiado frágil y le colgaba siempre un hilo del que no se supo desprender…Ariadna… era bonito, lleno de color… pero también tenía hilo del que estar pendiente y temía enredarse en el y caerse. Talía, Eutherpe, Deyanira… eran preciosos…pero al verse en el espejo no le gustaba demasiado como le quedaban. Cambiarse de nombre estaba resultando mas complicado de lo que ella había previsto. Mientras iba buscando aquí y allí, sonaba la música de un tango a lo lejos. No era un tango cualquiera, no era de Gardel, nada de bandoneones, una guitarra solitaria y a voz melancólica del cantante, Carlos Montero, oscura y dulce. Los huecos de la habitación se iban llenando con imágenes que iban a posarse sobre las paredes, como si fueran cuadros, y luego ¡poff!, desaparecían como pompas de jabón… eran imágenes tristes, espesas…. llovía, en el tango llovía, en Argentina y allí a esa llovizna se le dice garúa. <o:p></o:p>


Y Garúa, convertido en nombre, le saltó al cuerpo llenándose de esos tonos que solo aparecen en otoño, en los bordes de las hojas, todo olía a lluvia, a tierra húmeda, era su olor, ella era <st1:personname productid=”la Garúa. Empapada” st=”on”>la Garúa. Empapada</st1:personname> como si le hubiera caído un chaparrón ya no necesitó buscar mas nombres, porque el suyo estaba ya en los huesos había encontrado el que buscaba..


Era otra persona. Podía ser nueva, ser como quisiera, hacer lo que quisiera. Sentía como si en un segundo se hubiera deshecho de un montón de lastre, estaba ligera, radiante, alegre y dispuesta a hacer una travesura, la primera de un recién nacido, algo sin pizca de maldad…


Escribió una carta de naufrago, era la primera, no era una carta normal, era lo que la nueva personalidad quería que ella fuese, y decidió enviarla. Se preguntó entonces a quién y se dio cuenta que al ser recién nacida no conocía a nadie, nadie la conocía. Se dio cuenta que estaba sola, tremendamente sola en un desierto lleno de conocidos, y no le gustaba estar sola.

Decidió escribir a otros náufragos que sintiesen como ella la soledad y que escribieran para salir de ella, gente desconocida, seguro que recibir su mensaje les animaba a contestar y no se sentiría vacía como ahora, así que, ni corta ni perezosa, cerrando bien los ojos, lo lanzó a un mar oscuro, dentro de su botella, y se quedó soñando en que habría respuesta:


“…Tal vez no finja nada de lo que leas, aunque a lo mejor tampoco quiere decir lo que dice…¡Da igual! hazte a la idea de que lo que yo diga no es ningún juego, pero tampoco es una rendición…Olvida todas las reglas.
Entras de mi mano en el juego del hechizo mutuo, de la excitación que produce la eterna cercanía y la unión imposible, del morbo de tener una amante secreta y del eterno desengaño por saber que no debes engañarte.
Despójate de la gris sensatez y sumérgete por una vez en esa aventura. <o:p></o:p>

Escríbeme, es un reto, escríbeme como te hablo, bajito, susurrando, como te escribo….
Te encantará el misterio de amar a quien no ves, de jugar a imaginar algo que nunca podrá ser lo que inventes. Quiero ser tu Garúa, esa llovizna fresca que cae lentamente sobre uno, que ni percibimos, pero cala hondo. <o:p></o:p>


Me propongo enviarte estos mensajes como el náufrago envía los suyos y espera respuesta ¡Qué importa si no nos conocemos?

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